LA ERA DE LOS DATOS


Para cubrir las necesidades operacionales y de generación de información demandadas por las compañías, se han ido incorporando un incontable número de sistemas, que funcionan de manera independiente, o en el mejor de los casos, interactuando entre si con un objetivo más operativo que estratégico.

De esta manera, muchas organizaciones cuentan ya con múltiples fuentes de información, cada una de ellas cubriendo un objetivo específico, pero sin la capacidad de realizar una interpretación integrada de la realidad.

Todos estos sistemas, contienen datos que, correctamente analizados, permitirán a las compañías sacar conclusiones e implantar acciones que generen un impacto positivo en sus resultados.

Sin embargo, al mismo tiempo que las compañías implantan tecnologías para la automatización de procesos, la tecnología produce cada vez más información. Según algunas previsiones, el volumen de datos que serán producidos por las compañías se duplicará en los próximos 18 meses. Como es comprensible, los ejecutivos esperan obtener de estos datos más información acerca de lo que está ocurriendo en sus compañías y con sus clientes, y esperan tenerlo en tiempo real, para ayudar a los tomadores de decisión a reaccionar a los cambios más rápido que su competencia.

Toda esta información existe de alguna de estas maneras: estructurada o desestructurada. Los datos estructurados como pedidos o solicitudes, tienen unas características definidas como tamaño, tipo, descripción, contenido, y reglas que determinan cómo este contenido debe ser tratado. Por tanto, es relativamente sencillo compartir esta información entre aplicaciones. Por ejemplo, cualquier sistema CRM contiene los datos de los clientes. Estos pueden ser extraídos, agregados y analizados para generar una vista con la información de cualquier cliente. Sin embargo, la vista estará limitada a la información que esté disponible en el CRM. Para obtener una visión más amplia, es necesario combinar los datos de diferentes fuentes.

Aprovechar la información desestructurada como grabaciones o interacciones multimedia, es mucho más complicado, ya que esta información “humanizada” no puede ser definida en un modo preciso que los sistemas puedan interpretar.

Analizar la información desestructurada debe ser un proceso en dos fases. Normalmente, el primer paso implicaba un proceso manual, en el que alguien examina la información – escucha la grabación, examina un mail o revisa un fax. Esta persona completa un formulario o registro estandarizado, que queda almacenado como un registro electrónico estructurado y puede entonces ser analizado.

Debido al coste y la inversión necesaria para esto, las compañías sólo son capaces de examinar un pequeño porcentaje de las interacciones y por lo tanto, no pueden obtener todo el beneficio posible que reside en la fuente de información primaria.

Lentamente, pero de forma segura, este proceso está siendo automatizado. Existen dos tecnologías suficientemente maduras para procesar con fiabilidad algunos de los datos desestructurados: reconocimiento de texto y reconocimiento de audio.

Una respuesta to “LA ERA DE LOS DATOS”

  1. Hola Carlos, tienes conocimiento de alguna publicación que pueda darnos una idea de los costes relativos de una operación manual de clasificación de documentos y grabaciones contra la implementación de sistemas de reconocimiento de texto y audio en términos de inversión y coste de operación? Para qué volúmenes se justifica?

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